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Bueno, en el capítulo anterior, nuestros protagonistas caminaban por la calle sin saber que hacer, con sus mochilitas e instrumentos a cuestas. Se nos ocurre una excelente idea: ir a visitar a la gente del espacio cultural H y ver si nos permitian quedarnos ahi, aunque sea una noche. No sólo accedieron gustosos, sino que previa charla con Germán, uno de los fundadores del espacio, accedieron a dejarnos parar alli hasta Mayo, fecha en la cual terminaremos de preparar el barco y marcharemos, rumbo a Brasil.

Asi que el equipo nómade comienza otra etapa. Estamos viviendo en comunidad con la gente de H, participando en las movidas culturales que realizan y aportando para mantener vivo el lugar. Seguimos tocando en la calle, y preparándonos musicalmente para tocar en grupo, mientras continuamos los preparativos para el barco.

Germán, excelente artesano, viajero como nosotros, quedó muy impactado con el proyecto. Tanto, que nos solicitó formalmente pasar a integrar nuestras filas, brindandose con todo lo que tiene al proyecto. Casualmente, veniamos hablando de abrir el juego a otra gente interesada en viajar, y que cumpliera con ciertas condiciones. Asi que luego de pensarlo bien, aceptamos su propuesta.

El equipo Nómade V ahora es de 4! En breve estaremos haciendo cambios en el blog, y subiremos información de Germán, del espacio H y otras cosas locas que tenemos en la cabeza. Sigan con está joya del séptimo arte, que el guionista todavia tiene para rato!
Pasa en las películas, pasa en la vida. Eso decía un viejo slogan de un canal de cable. Tanta sabiduría en tan pocas palabras. Vivir una vida de película suena bien en principio. Pero hay que tener en cuenta que no es lo mismo vivir en una película pochoclera hollywoodense a ser personajes dignos de un film de Alex de la Iglesia, o Woody Allen. ¿Cuántas veces nos sentimos protagonistas de un film de culto, con un guonista exéntrico, medio loco y con cierta dosis de sadismo manjeando la trama de nuestra vida? Ah, no les pasa? A nosotros si. Tal vez demasiado seguido. ¿Quieren ver un ejemplo? Pongansé cómodos, que comienza la función!

Pantalla en negro, comienza a sonar Caminos Cruzados, un swing de Oscar Aleman, pero una versión muy acelerada y con arreglos circences. El negro se aclara  suavemente y deja ver el Tenaz. Es un viernes a las 10 de la mañana. Nuestros jóvenes protagonistas se encuentran alli en Montevideo, ante un mail de la tana Claudia, el cual leen con atención. Ella informa que va a llevarse el Tenaz para Rocha para utilizarlo en Karumbé, ONG que realiza tareas de salvataje e investigación con tortugas marinas, el 14 de marzo. Esto implica dos cosas: hay que acelerar algunos arreglos previstos al vehiculo, y otra, tenemos que buscar un lugar para quedarnos. Otro pequeño cambio de planes para nuestro trio de navegantes! Manos a la obra pues! Llevamos el tenaz hasta la casa de un amigo herrero, estacionamos enfrente, le dimos algunas indicaciones, y comenzó a trabajar con los arraigos de la cámara ascéptica, que va debajo del vehicúlo. Estaban algo vencidos y no es buena idea que andando se caiga un tanque lleno de caca, viste. Jero y Javier fueron a tocar para hacer el dinero nuestro de cada dia, y yo fui a Santiago Vasquez, a buscar información de algún bote a la venta, para poder acceder cómodamente al barco y hacer base alli una vez ido el Tenaz.

Parto a tomarme el colectivo, suena The flight of the bumblebee, de Wynton Marsalis. Una hora de viaje, pasan árboles, casas, campo, caballos, vacas, un poste, pintadas políticas, huevos en oferta (uh, pero qué barato!), y más cosas por las ventanitas del bus. Llego y recorro, hablo, pregunto, hago todas las averiguaciones pertinentes, y me vuelvo satisfecho luego de 3 horas de gestión. Otra hora de viaje, solcito, algo de viento, finalmente me bajo y camino tranquilo de la parada al Tenaz.

Voy por Tristán Narvaja y doblo por Paysandú. Veo ya el Tenaz a escasos 20 metros. Música de suspenso. Cuatro policias, dos personas con uniforme y varias señoras de avanzada edad están cerca del vehículo. Mmm. ¿Que habrá pasado? Sigo caminando. Uh. Están muy cerca del Tenaz. Uh. Están justo enfrente. Estem...Al parecer estaba cerrado y no habia nadie adentro, por lo que junto coraje, saco la llave y pienso "Y bue, que sea lo que dios quiera". Apenas mi mano roza el picaporte oigo la voz de un uniformado a mis espaldas :"Buenas tardes, ¿es usted el dueño del vehículo?". El guionista lanza una risita sardónica,  se hecha para atrás, y le da otro sorbo a su jugo de tomate. Luego de negarlo, y afirmar que estoy parando ahi, que el Tenaz es de una amiga, el uniformado me pregunta: "¿Se imagina por qué estamos acá?". Mmm. Mirá que hemos hecho cosas raras, pero para que intervenga la policia, creo que no. O sea, vender un pancito relleno, salir en la tele, tocar en la calle, bueno, no sé, no es para tanto. Le digo: "La verdad, ni idea". Me increpa: "¿No siente un olor particular?". Uh. Hago una respiración profunda y ...pucha. Uh. Pero que feo olor! Ahi, me doy vuelta, y contemplo el horror (música intensa con muchos violines): la cámara asceptica del Tenaz al raz del piso (suelta del vehículo) y un rio de caca que serpenteaba cuesta abajo por la calle. Bueno. Relax. No hay por qué angustiarse. Un poco de cianuro o un buen tiro en la sien y listo. El oficial a cargo me explica que los vecinos hicieron llamadas por el olor, y la policia intentó ubicar al herrero, o al propietario del vehiculo, pero como habia pasado mucho tiempo, y no apareció nadie actuó la Intendencia de Montevideo. Se iban a llevar el Tenaz en menos de media hora, y solo la dueña del vehiculo podría sacarlo luego de pagar una cuantiosa multa por arrojar materia fecal en la via pública. Claudia estaba en Rocha y llegaría aqui recién el lunes. Ya no se podía parar la máquina. La grua pesada estaba por llegar, y no hubo forma de convencerlos de que no era solo un vehiculo, que viviamos y teniamos todas nuestras cosas ahi. De muy mala manera, un inspector de la intendencia aclaró que donde quedarnos era nuestro problema, que se lo iban a llevar y punto, y que no tendríamos acceso al vehiculo.



Llamo a los muchachos, que estaban tocando cerca, para que vengan lo antes posible. El policia a cargo era amable y me dijo que vaya preparando algunas cosas para sacarlas del Tenaz. Todavía sin saber que habia pasado con el herrero, le pregunto al cuidacoches de la cuadra: "Se fue a la mierda. Estaba ahi abajo y salio corriendo. Me dijo´uh, me mande una cagada´, agarró la moto y se fue". Bárbaro. Los muchachos llegan, los pongo al tanto, intentan nuevamente convencerlos, pero no. El Tenaz se iba. El policia nos dice que comprende nuestra situación, pero que al estar ya metida la intendencia, no hay nada que hacer. El oficial dijo risueño: "La verdad, que es una situación de mierda". Miro la caca chorreada por la calle y no puedo hacer otra cosa que reirme. Sacamos las mochilas, algo de ropa, los instrumentos y el mate. Llega la grua, nos dan las boletas y multas, y adios al Tenaz.


Pusimos las mochilas y cosas contra una pared y miramos al cielo buscando una explicación. Me armé un cigarrillo y me puse a pensar, recostado contra la reja de una ventana. El guionista volvió a reir, esta vez bien fuerte y su cara se iluminó con una mueca picarezcamente malvada. Javier habia comprado algo para comer, decidimos armar unos sandwiches ahi donde estábamos. Comimos. Hay que avisarle a Claudia. Jero acota: ¿Hoy no era su cumpleaños?". Si. Era. Un par de vecinas salen con baldes con agua y comienzan a limpiar la calle. Javier y Jero van a ayudar y yo me quedo cuidando nuestras cosas. Luego de un rato largo y mucho fregar aparece en la moto el herrero. "Uh, ¿están limpiando?". Luego de insultos e improperios varios escuchamos su explicación: "Pensé que se iba  secar (sic) y me fui a trabajar". Dale, quedamo asi. Bárbaro. Siguimos limpiando todo, hasta que quedó bien. Nadie hubiese podido decir que por ahi pasaba un rio de mierda. Ya no habia mucho que hacer ahi. Cuando estábamos por marcharnos el guionista nos da la frutilla del postre: en ese momento llega la cuadrilla de limpieza de la Intendencia.


"Ah, ya limpiaron?". Si. Ya limpiamos. Les dijimos que igual le den una repasada, total, ésta película es bastante absurda despues de todo.

Los tres caminando por la calle, viendo hacia donde ir, con mochilas e instrumentos, suena nuevamente Caminos Cruzados, cae la tarde y el guionista rie de nuevo.
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Bueno, èste es el gato. Vali. Està subido a una parecita en la vereda, por la calle Miguelete. Mira medio para abajo, se ve que se le cayò algo. El motorhome està estacionado enfrente, pero no se ve. Al final decidimos dar en adopciòn al gato. Nada personal, pero una casa rodante y un gato bebè no van del todo bien juntos. O capaz que van, pero me rompe las bolas. Sisi, es lindo, ay, que tierno, pero muerde todo. Y se escapa. Y la gente te dice "Eel gaaatooo, el gaatoo, te lo van a pisaar!". O "No vayan a defecar en el àrbol". O "Ah, son argentinos...". Eso ya no tiene que ver con el gato, pero bueno, saliò, por algo serà. En sìntesis, es la foto de un gato, tampoco da para seguir y seguir hablando y sacando temas al respecto. Al menos eso pienso yo.

Javier y Jerònimo en la puerta del espacio cultural H. Plena ciudad vieja, foto en blanco y negro, no hay mucho màs que decir. Javier està con Libertad, mi trompeta, le està sacando unos bemoles y Jero lo mira como con cara de "Aja, mirà vos el pibe". El motorhome està estacionado enfrente, pèro no se ve, igual que en la foto anterior. Y el gato està adentro. Y seguro que està mordiendo algo.










Bueno, èsta es una antigua ventana tapada con ladrillos. Què se yo. Me parece como un sìmbolo fuerte, algo que està hecho para comunicar, ser un espacio de conexiòn entre dos mundos, tapado con ladrillos, cemento, algo tan permanente, tan sòlido y dificil para abrirse paso. Igual, me gustaron los colores creo. El motorhome està estacionado al lado, pero no se ve. Y el gato, bien, gracias.











Claudia evocando a la estatua del pensador, ese que se ve que tenìa algun problema grave y se puso a pensar asi mucho. La sombra del àrbol se continùa en el suelo y parece una sola cosa. Claudia tiene cara de "¿Pero que carajo hago con estos 3 jipis comepan viajando por este pais del tercer mundo?". O capaz cara de "¿Pero que carajo hago con estos 3 jipis comepan viajando por este pais del tercer mundo?¿Y si los mato a todos? Al gato no, pobrecito". El motor home es grande y se llama "El tenaz". Y si, està estacionado al lado y no se ve.









El perfil de Rubi en el motorhome- Ahora si que se ve. Igual està estacionado. Y el gato anda por ahi, quien sabe. Estàbamos cantando una canciòn que hablaba de Colonia. Y decia algo como "There isn`t much to do, in Colonia, we are singing songs, in Colonia, it`s a litle boring, , but i still like Colonia". And so on. We sang in english because Rubi don`t speak spanish. She knows a few words, but speaks very slowly. Y escribi en inglès, y que. Es mi blog. Y la libertad de expresiòn? Y los derechos y todo eso? No sè, fijensè. No, no defecamos en el àrbol señóra, pero deje de decir pavadas, por favor. Pero por favor!
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La idea del eterno retorno, postulada por Nietzsche, plantea una concepción cíclica de los acontecimientos históricos: toda la Historia en algún momento ha de repetirse tal cual como ha acontencido,  y ésta repetición se dará por toda la eternidad. La implacabilidad e inevitabilidad de la repetición le otorga una carga, un peso a cada hecho, a cada vida . Por la negativa,  algo que ha sucedido sólo una vez, es fugaz, no importa si ha sido bueno, malo, vulgar o sublime. si sólo se tiene una vida no hay forma de compararla con ninguna otra, se vuelve leve, intrascendente. Por ejemplo la siguiente situación: levantarse a las 8 de la mañana, hacer 20 preparaciones de masa de tortafritas, hacer 130 bollitos, estirarlos, freirlos, venderlas unas vez hechas por la playa al rayo del sol, llenar termos con agua caliente, limpiar todo el desorden, con suerte comer algo y caer desmayado en el suelo siendo las 11 de la noche. Si se hace una sola vez, podemos sumergirnos en la levedad del momento, y casi disfrutar tener una capa de grasa sobre la piel, similar a la que tienen las focas. ¿Qué es una inexplicable disminución de la presión de gas y media producción arruinada por falta de grasa caliente si sucede sólo una vez? ¿Qué son 30 tortafritas quemadas en la gran inmensidad del cosmos? Nada.  Ahora, si metemos a la repetición en esto, y pensamos en 10 dias asi, más el pintoresco hecho de tener siempre la misma plata en la caja (también por razones inexplicables) y el hecho de haber probado al agua de las playas de La Paloma 2 ó 3 veces con suerte, la situación pierde su levedad, ya se parece más a un círculo del infierno. Todo iba mal y para colmo ésto:

Mientras charlábamos con un amable vecino del barrio, se acerca un comprador y pregunta el precio de las tortas. Al ver la patente del motorhome exclama sorprendido: "Ah, son argentinos?" Le decimos que si. Al escuchar la confirmación exclama entre indignado y resignado: "Ah, o sea, vienen argentinos acá a vender tortafritas, bárbaro, somos unos boludos". Visiblemente molesto, de todas formas pide 3, se las envolvemos y se marcha murmurando algo ininteligible.

Venta de 7 tortatritas a un amable señor. Luego de un rato, el mismo vuelve con la bolsa y la devuelve con cara seria, indignado, pero con buena onda: "Disculpame pero esto está incomible. No me importa la plata, pero a esto no lo podés vender como tortafita, es un cacho de masa toda enchumbada". Pidiendo más datos, del porqué de su queja, sólo recibimos un: "Están todas enchumbadas". Le devolvimos la plata y le pedimos disculpas.

Evidentemente, algo andaba mal. Enchumbar. Qué se yo. El caballo relincha, el perro chumba. No, no debe ser eso. Le comento a los muchachos. "Che, nos devolvieron unas... no sé... dijo que estaban enchumbadas". Seguimos la producción, por las dudas prendimos un sahumerio y seguimos trabajando tratando de no mirar fijo a la masa por mucho tiempo.

Pero al rato, una señora que había llevado 4 tortas volvió muy enojada: "Esto es una porquería, mirá. Estan todas enchumbadas, no se puede comer esto". Jero,que estaba adentro, se asoma y le pregunta muy correctamente a la señora: "¿Disculpe, pero podría decirnos que es lo que tienen mal?". La señora alzó la voz molesta: "Está toda la masa enchumbada! ¿No ves?". Más disculpas y devolución de efectivo.

La situación era insostenible. Todo el dia, todos, laburando a full, para hacer la misma plata, no disfrutar el mar, ni nada, y encima, tortafritas enchumbadas, no, eso era demasiado.

Decidimos partir al otro dia. Tiramos toda la masa y grasa sobrante y juramos nunca más hacer una tortafrita con grasa para vender en nuestras vidas. Un par de cosas comenzaron a salir mal (se rompió un herraje, no salía bien el gas) y comenzamos a utilizar el adjetivo "enchumbado" para todas esas cosas que salían mal. "Eh, la garrafa está enchumbada!", "¡Los fideos se enchumbaron!" y asi.

Una amistad uruguaya develó el misterio: Enchumbado significa lleno de aceite o grasa. Nosotros, asqueados ya de tanto comer no probábamos las últimas producciones, y si bien eran ricas, estaban lejos de lo que se suele vender con el nombre de torta frita, era más una especie de pan medio frito con grasa. En ese momento, recorde al muchacho indignado que llevó las 3 tortas, imaginé su expresión al morder la masa y sentir como la grasa se apoderaba de su paladar, lo imaginé tirándola al suelo con rabia y gritando "Estos argentinos son unos hijos de puta! Está toda enchumbada! Arrgh!". No pude hacer otra cosa que reirme de su desgracia durante quince minutos.

En nombre del grupo, le pido disculpas al pueblo uruguayo por tal aberración. No sólo no volverá a suceder, sino que pudimos redimirnos, y deleitamos a todo Valizas con unos exquisitos, aclamados, codiciados y rellenos panes caseros. Pero eso es otra historia.
Una moneda de dos pesos oficiaría de juez: la cara valdría cero, la ceca uno. Quién sacará puntaje más alto, iría a Brasil con Henry.
Tira Pine... cara. Tira Charles... cara. Tira Jero... Guaaaaaaaa!!!!!!!

La mochila tenía vestigios indelebles de tierra roja. Había tenido su bautismo dos años antes, en un viaje a Misiones.
Empaqué lo que creí necesario, incluyendo ropa de abrigo y de desabrigo, y me conecté un poco a internet para contarles a mi flia y amigos que me iba. Me costó dormir por la ansiedad y el miedo de no despertarme a tiempo. Eran las 3 de la matina, y unas horas antes no tenía ni idea de todo esto. A las 8:15 de la mañana siguiente me encontraría con Pedro (el otro tripulante, brasileiro y macanudo) en la puerta del club, para de ahí salir en taxi hacia la terminal de Tres Cruces, donde nos encontraríamos con Henry.

A las 7:20, los celulares de los tres hicieron su gracia, y 7:30 me levanté y preparé mate. El tiempo no dio para tortas fritas, y 8:04 estaba del otro lado. Pedro - taxi - Tres Cruces, y no sé ni en qué pensé en el trayecto.

En la terminal nos encontramos con Henry, que me sacó en el momento el pasaje: asiento 33.
En la espera me comí un alfajor Cocolate (que me lo cobraron carísimo, obvio) y me fije en un par de mujeres más bonitas que las otras. Me sorprendió lo callados que resultaron mis compañeros. Pedro, con sus 25 años idénticos a los míos, me contó que ésta sería su segunda navegación, pero que había construído un velerito de unos 14 (o eran 17?) pies. Ciudad de origen: São Paulo (se escribe así?).

Abordamos el micro, y fue un alivio que tuviera baño, pese a que ya había ido en la terminal.
Arrancó el viaje, y dediqué una parte a dormir y a leer otro tanto. La primera vez no me había enganchado tanto, pero esta vez estaba leyendo muy placidamente "El general en su laberinto" de G.G.M.
Me desperté, y el paisaje había cambiado bastante: mar a la deracha, con pinos, y playas, cerros a la izquierda allá a mitad de camino hacia el horizonte.
Nos fuimos acercando a lo que supuse que era la parte menos despoblada de Piriápolis (me niego a usar la palabra centro para describir unas casas un poco más juntas que otras) y llegamos a la terminal. Un cuarto de cigarrillo después estabamos subidos a un remís, y $78 pesos más tarde llegábamos al puerto.

El puerto de Piriápolis... el puerto de Piriápolis! Acodado junto a un cerro, en el que unas mini-aero-sillas, unas construccioncitas bastante pintorescas y el verde se disputaban la atención, sumado a esto unas rutas invisibles desde la sub-perspectiva, que sin embargo dejaban ver camioncitos que parecían nadar entre matorrales, el purto se mostró desde el primer momento como una parada de marinos nómades transoceánicos.
En Piriápolis es frecuente que los veleros pasen a maquillarse el fondo, y en el varadero, paso obligado rumbo a las marinas, barcos oceánicos y de aspectos muuuy disímiles desndaban sus cascos y quillotes.
Henry intercambió unas palabras con una pareja de franceses que se presentaron como Christine y... su marido. Los tres hablaron cada uno en su idioma (y recién ahí noté cómo Henry hablaba todo el tiempo de "tu"), y parecían entenderse bastante bien, en lo que parecía una amistad reciente y cortés de puerto.

Abandonamos el varadero (mis ojos, detenidos en la gigantesca panza de ballena de hierro de un velero montado en palos, iban alcanzando con un poco de retraso a mis pies) e ingresamos en la marina donde un Bavaria 50 nos esperaba de proa al cemento. Nombre: Vitòria (sic, es en portugués) Bandera: inglesa.

La cubierta, de fibra de vidrio pero con grandes extensiones de madera de teca, se mostraba amplia, despejada y espaciosa. El cockpit tenía una mesa, dos timones de rueda, dos compases, estructura de inox. en popa, molinetes eléctricos, pompa y boato. Todo en un estilo a la vez ostentoso, elegante y discreto.

El interior, con sus dos camarotes de popa y sus respectivos baños, su mesa de navegación, su mesa extensible custodiada por sillones, su cocina, su televisor plano y moderno, sus terminaciones en madera aquí y allá, junto a su camarote de proa con baño en suite, y uno más chiquito que coronaba el corolario de ambientes, hacían pensar en una encarnación flotante de un coqueto departamento en Barrio Norte.

Habiéndo llevado mis cosas a mi camarote (el pequeño, obvio) Pedro y yo nos pusimos a hacer un racconto de los víveres, y el listado de los elementos faltantes para una semana de navegación.

-Latas varias (salchichas, arvejas, salsa, crema de leche)
-Sopas instantáneas
-Fideos
-Carne en putrefacción
-Huevos en dudoso estado.

En eso vino de visita Romano (o Manfredi... o fígaro... no sé, era italiano... Giacomo, ponele) y se puso a hablar con Henry mientras Pedro usaba su notebook (la de Pedro, no la de Giacomo) y yo escribía esto en mi cuadernito Gloria, antes de ir a recorrer un poco el puerto y recibir una llamada de mi amigo Joako para desearme buen viaje.

Continuará...
Veníamos de un par de días difíciles... Había empezado el miércoles (11 de Noviembre) con la noticia de que el club no apoyaría la actividad propuesta (paseos gratuitos para el público en general, con charla didáctica y promoción de la náutica), y por ende no nos darían amarra de cortesía.
El plan B, en caso de que las circunstancias se dieran como efectivamente lo hicieron, era solicitar que nos permitieran amarrar en una zona que está fuera del sector de amarras, donde, según nos había dicho el "Pistola", ex capitán del club, podríamos estar sin pagar/sin problemas. La contrariedad de dicho espacio recaía en la poca profundidad del mismo.

Nueva reunión con Álvaro del club, nos mandan a hablar con Chupete Varela, intendente de puerto. También hablamos de la deuda que teníamos con el club (uy!) y qué se yo qué más.

Cuestión: vamos a hablar con Chupete, previo paso por nuestra posible nueva locación (Pine y yo nos entretuvimos un rato intentando acertar con tiros de piedritas, sin ningún tipo de éxito, a un simil miga de pan que había flotando en el agua).
Pepito nos mandó derechito a Hidrografía, a hablar con Magera Berro, porque bla bla bla jurisdicción, y viste como es esto.
Magera Berro, muy amablemente, nos recibió con un NO en la mano, muy lindo y cordial, lo que significó un golpe anímico considerable.
En el club nos encontramos con Pistola, que habló con Varela y consiguió que nos den un espacio destinado a los barcos embargados. Asunto a resolver: conseguir bote para embarco y desembarco (le alquilamos uno a Alejo, uno de los marineros del club).

Fuimos a lo de María, nuestra filósofa amiga, que nos dio una clase de introducción a la filosofía. Después, Pine se quedó y Charles y yo nos fuimos a tocar. Tuve un día flojo de toque, de inspiración y recaudación. Agobiado, pasé a comprar papel higiénico y aceite (y pese a todo sentí que las miradas femeninas me aprobaban, y me consoló apenas el ánimo) y volví al Urki.

Mate y tortas fritas con Pine, y al rato estabamos cruzando en lancha de vuelta a tierra, riéndonos compinches quién sabe de qué (ah, sí, creo que del dueto de matófono y boquilla de trompeta que habíamos hecho en el Urki) rumbo al Club de Tobi: Reunión de navegantes del club, donde se toma y come de lo lindo en medio de lo que podría llamarse un jolgorio, de ambiente rudo y humor de corte piratesco (pero los detalles de esta gente van en otra entrada, porque se lo merecen).

Llegamos, charlamos, comimos, feliz cumple a uno de los muchachos, y Charles, que había llegado un rato antes, nos cuenta que Henry (alias "la abuela Aída", un viejo lobo de mar) iba a llevar un Bavaria 50 desde Piriápolis a Angra, y había ofrecido llevar a uno de nosotros...
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Les .presentamos a Valizero (Vali para los amigos). No me digan que no es divino!


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Bueno, aqui pueden ver a la tana Claudia y a su casa vehiculo rodante: "El Tenaz". Ahora estamos en Valizas, haciendo chi-clin (sonido de caja registradora) vendiendo panes rellenos. Si, panes. Pronto sabrán de nuestras aventuras en Atlántida y en La Paloma, sabrán de edificios con forma de barco, músicos, caretaje y tortafritas enchumbadas. Todo esto y  muuuucho más, cuando tengamos tiempo para escribir, que te pensás, que esto es algo facíl? Nono, te equivocastes.