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Bueno, en el capítulo anterior, nuestros protagonistas caminaban por la calle sin saber que hacer, con sus mochilitas e instrumentos a cuestas. Se nos ocurre una excelente idea: ir a visitar a la gente del espacio cultural H y ver si nos permitian quedarnos ahi, aunque sea una noche. No sólo accedieron gustosos, sino que previa charla con Germán, uno de los fundadores del espacio, accedieron a dejarnos parar alli hasta Mayo, fecha en la cual terminaremos de preparar el barco y marcharemos, rumbo a Brasil.

Asi que el equipo nómade comienza otra etapa. Estamos viviendo en comunidad con la gente de H, participando en las movidas culturales que realizan y aportando para mantener vivo el lugar. Seguimos tocando en la calle, y preparándonos musicalmente para tocar en grupo, mientras continuamos los preparativos para el barco.

Germán, excelente artesano, viajero como nosotros, quedó muy impactado con el proyecto. Tanto, que nos solicitó formalmente pasar a integrar nuestras filas, brindandose con todo lo que tiene al proyecto. Casualmente, veniamos hablando de abrir el juego a otra gente interesada en viajar, y que cumpliera con ciertas condiciones. Asi que luego de pensarlo bien, aceptamos su propuesta.

El equipo Nómade V ahora es de 4! En breve estaremos haciendo cambios en el blog, y subiremos información de Germán, del espacio H y otras cosas locas que tenemos en la cabeza. Sigan con está joya del séptimo arte, que el guionista todavia tiene para rato!
Pasa en las películas, pasa en la vida. Eso decía un viejo slogan de un canal de cable. Tanta sabiduría en tan pocas palabras. Vivir una vida de película suena bien en principio. Pero hay que tener en cuenta que no es lo mismo vivir en una película pochoclera hollywoodense a ser personajes dignos de un film de Alex de la Iglesia, o Woody Allen. ¿Cuántas veces nos sentimos protagonistas de un film de culto, con un guonista exéntrico, medio loco y con cierta dosis de sadismo manjeando la trama de nuestra vida? Ah, no les pasa? A nosotros si. Tal vez demasiado seguido. ¿Quieren ver un ejemplo? Pongansé cómodos, que comienza la función!

Pantalla en negro, comienza a sonar Caminos Cruzados, un swing de Oscar Aleman, pero una versión muy acelerada y con arreglos circences. El negro se aclara  suavemente y deja ver el Tenaz. Es un viernes a las 10 de la mañana. Nuestros jóvenes protagonistas se encuentran alli en Montevideo, ante un mail de la tana Claudia, el cual leen con atención. Ella informa que va a llevarse el Tenaz para Rocha para utilizarlo en Karumbé, ONG que realiza tareas de salvataje e investigación con tortugas marinas, el 14 de marzo. Esto implica dos cosas: hay que acelerar algunos arreglos previstos al vehiculo, y otra, tenemos que buscar un lugar para quedarnos. Otro pequeño cambio de planes para nuestro trio de navegantes! Manos a la obra pues! Llevamos el tenaz hasta la casa de un amigo herrero, estacionamos enfrente, le dimos algunas indicaciones, y comenzó a trabajar con los arraigos de la cámara ascéptica, que va debajo del vehicúlo. Estaban algo vencidos y no es buena idea que andando se caiga un tanque lleno de caca, viste. Jero y Javier fueron a tocar para hacer el dinero nuestro de cada dia, y yo fui a Santiago Vasquez, a buscar información de algún bote a la venta, para poder acceder cómodamente al barco y hacer base alli una vez ido el Tenaz.

Parto a tomarme el colectivo, suena The flight of the bumblebee, de Wynton Marsalis. Una hora de viaje, pasan árboles, casas, campo, caballos, vacas, un poste, pintadas políticas, huevos en oferta (uh, pero qué barato!), y más cosas por las ventanitas del bus. Llego y recorro, hablo, pregunto, hago todas las averiguaciones pertinentes, y me vuelvo satisfecho luego de 3 horas de gestión. Otra hora de viaje, solcito, algo de viento, finalmente me bajo y camino tranquilo de la parada al Tenaz.

Voy por Tristán Narvaja y doblo por Paysandú. Veo ya el Tenaz a escasos 20 metros. Música de suspenso. Cuatro policias, dos personas con uniforme y varias señoras de avanzada edad están cerca del vehículo. Mmm. ¿Que habrá pasado? Sigo caminando. Uh. Están muy cerca del Tenaz. Uh. Están justo enfrente. Estem...Al parecer estaba cerrado y no habia nadie adentro, por lo que junto coraje, saco la llave y pienso "Y bue, que sea lo que dios quiera". Apenas mi mano roza el picaporte oigo la voz de un uniformado a mis espaldas :"Buenas tardes, ¿es usted el dueño del vehículo?". El guionista lanza una risita sardónica,  se hecha para atrás, y le da otro sorbo a su jugo de tomate. Luego de negarlo, y afirmar que estoy parando ahi, que el Tenaz es de una amiga, el uniformado me pregunta: "¿Se imagina por qué estamos acá?". Mmm. Mirá que hemos hecho cosas raras, pero para que intervenga la policia, creo que no. O sea, vender un pancito relleno, salir en la tele, tocar en la calle, bueno, no sé, no es para tanto. Le digo: "La verdad, ni idea". Me increpa: "¿No siente un olor particular?". Uh. Hago una respiración profunda y ...pucha. Uh. Pero que feo olor! Ahi, me doy vuelta, y contemplo el horror (música intensa con muchos violines): la cámara asceptica del Tenaz al raz del piso (suelta del vehículo) y un rio de caca que serpenteaba cuesta abajo por la calle. Bueno. Relax. No hay por qué angustiarse. Un poco de cianuro o un buen tiro en la sien y listo. El oficial a cargo me explica que los vecinos hicieron llamadas por el olor, y la policia intentó ubicar al herrero, o al propietario del vehiculo, pero como habia pasado mucho tiempo, y no apareció nadie actuó la Intendencia de Montevideo. Se iban a llevar el Tenaz en menos de media hora, y solo la dueña del vehiculo podría sacarlo luego de pagar una cuantiosa multa por arrojar materia fecal en la via pública. Claudia estaba en Rocha y llegaría aqui recién el lunes. Ya no se podía parar la máquina. La grua pesada estaba por llegar, y no hubo forma de convencerlos de que no era solo un vehiculo, que viviamos y teniamos todas nuestras cosas ahi. De muy mala manera, un inspector de la intendencia aclaró que donde quedarnos era nuestro problema, que se lo iban a llevar y punto, y que no tendríamos acceso al vehiculo.



Llamo a los muchachos, que estaban tocando cerca, para que vengan lo antes posible. El policia a cargo era amable y me dijo que vaya preparando algunas cosas para sacarlas del Tenaz. Todavía sin saber que habia pasado con el herrero, le pregunto al cuidacoches de la cuadra: "Se fue a la mierda. Estaba ahi abajo y salio corriendo. Me dijo´uh, me mande una cagada´, agarró la moto y se fue". Bárbaro. Los muchachos llegan, los pongo al tanto, intentan nuevamente convencerlos, pero no. El Tenaz se iba. El policia nos dice que comprende nuestra situación, pero que al estar ya metida la intendencia, no hay nada que hacer. El oficial dijo risueño: "La verdad, que es una situación de mierda". Miro la caca chorreada por la calle y no puedo hacer otra cosa que reirme. Sacamos las mochilas, algo de ropa, los instrumentos y el mate. Llega la grua, nos dan las boletas y multas, y adios al Tenaz.


Pusimos las mochilas y cosas contra una pared y miramos al cielo buscando una explicación. Me armé un cigarrillo y me puse a pensar, recostado contra la reja de una ventana. El guionista volvió a reir, esta vez bien fuerte y su cara se iluminó con una mueca picarezcamente malvada. Javier habia comprado algo para comer, decidimos armar unos sandwiches ahi donde estábamos. Comimos. Hay que avisarle a Claudia. Jero acota: ¿Hoy no era su cumpleaños?". Si. Era. Un par de vecinas salen con baldes con agua y comienzan a limpiar la calle. Javier y Jero van a ayudar y yo me quedo cuidando nuestras cosas. Luego de un rato largo y mucho fregar aparece en la moto el herrero. "Uh, ¿están limpiando?". Luego de insultos e improperios varios escuchamos su explicación: "Pensé que se iba  secar (sic) y me fui a trabajar". Dale, quedamo asi. Bárbaro. Siguimos limpiando todo, hasta que quedó bien. Nadie hubiese podido decir que por ahi pasaba un rio de mierda. Ya no habia mucho que hacer ahi. Cuando estábamos por marcharnos el guionista nos da la frutilla del postre: en ese momento llega la cuadrilla de limpieza de la Intendencia.


"Ah, ya limpiaron?". Si. Ya limpiamos. Les dijimos que igual le den una repasada, total, ésta película es bastante absurda despues de todo.

Los tres caminando por la calle, viendo hacia donde ir, con mochilas e instrumentos, suena nuevamente Caminos Cruzados, cae la tarde y el guionista rie de nuevo.
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Bueno, èste es el gato. Vali. Està subido a una parecita en la vereda, por la calle Miguelete. Mira medio para abajo, se ve que se le cayò algo. El motorhome està estacionado enfrente, pero no se ve. Al final decidimos dar en adopciòn al gato. Nada personal, pero una casa rodante y un gato bebè no van del todo bien juntos. O capaz que van, pero me rompe las bolas. Sisi, es lindo, ay, que tierno, pero muerde todo. Y se escapa. Y la gente te dice "Eel gaaatooo, el gaatoo, te lo van a pisaar!". O "No vayan a defecar en el àrbol". O "Ah, son argentinos...". Eso ya no tiene que ver con el gato, pero bueno, saliò, por algo serà. En sìntesis, es la foto de un gato, tampoco da para seguir y seguir hablando y sacando temas al respecto. Al menos eso pienso yo.

Javier y Jerònimo en la puerta del espacio cultural H. Plena ciudad vieja, foto en blanco y negro, no hay mucho màs que decir. Javier està con Libertad, mi trompeta, le està sacando unos bemoles y Jero lo mira como con cara de "Aja, mirà vos el pibe". El motorhome està estacionado enfrente, pèro no se ve, igual que en la foto anterior. Y el gato està adentro. Y seguro que està mordiendo algo.










Bueno, èsta es una antigua ventana tapada con ladrillos. Què se yo. Me parece como un sìmbolo fuerte, algo que està hecho para comunicar, ser un espacio de conexiòn entre dos mundos, tapado con ladrillos, cemento, algo tan permanente, tan sòlido y dificil para abrirse paso. Igual, me gustaron los colores creo. El motorhome està estacionado al lado, pero no se ve. Y el gato, bien, gracias.











Claudia evocando a la estatua del pensador, ese que se ve que tenìa algun problema grave y se puso a pensar asi mucho. La sombra del àrbol se continùa en el suelo y parece una sola cosa. Claudia tiene cara de "¿Pero que carajo hago con estos 3 jipis comepan viajando por este pais del tercer mundo?". O capaz cara de "¿Pero que carajo hago con estos 3 jipis comepan viajando por este pais del tercer mundo?¿Y si los mato a todos? Al gato no, pobrecito". El motor home es grande y se llama "El tenaz". Y si, està estacionado al lado y no se ve.









El perfil de Rubi en el motorhome- Ahora si que se ve. Igual està estacionado. Y el gato anda por ahi, quien sabe. Estàbamos cantando una canciòn que hablaba de Colonia. Y decia algo como "There isn`t much to do, in Colonia, we are singing songs, in Colonia, it`s a litle boring, , but i still like Colonia". And so on. We sang in english because Rubi don`t speak spanish. She knows a few words, but speaks very slowly. Y escribi en inglès, y que. Es mi blog. Y la libertad de expresiòn? Y los derechos y todo eso? No sè, fijensè. No, no defecamos en el àrbol señóra, pero deje de decir pavadas, por favor. Pero por favor!
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La idea del eterno retorno, postulada por Nietzsche, plantea una concepción cíclica de los acontecimientos históricos: toda la Historia en algún momento ha de repetirse tal cual como ha acontencido,  y ésta repetición se dará por toda la eternidad. La implacabilidad e inevitabilidad de la repetición le otorga una carga, un peso a cada hecho, a cada vida . Por la negativa,  algo que ha sucedido sólo una vez, es fugaz, no importa si ha sido bueno, malo, vulgar o sublime. si sólo se tiene una vida no hay forma de compararla con ninguna otra, se vuelve leve, intrascendente. Por ejemplo la siguiente situación: levantarse a las 8 de la mañana, hacer 20 preparaciones de masa de tortafritas, hacer 130 bollitos, estirarlos, freirlos, venderlas unas vez hechas por la playa al rayo del sol, llenar termos con agua caliente, limpiar todo el desorden, con suerte comer algo y caer desmayado en el suelo siendo las 11 de la noche. Si se hace una sola vez, podemos sumergirnos en la levedad del momento, y casi disfrutar tener una capa de grasa sobre la piel, similar a la que tienen las focas. ¿Qué es una inexplicable disminución de la presión de gas y media producción arruinada por falta de grasa caliente si sucede sólo una vez? ¿Qué son 30 tortafritas quemadas en la gran inmensidad del cosmos? Nada.  Ahora, si metemos a la repetición en esto, y pensamos en 10 dias asi, más el pintoresco hecho de tener siempre la misma plata en la caja (también por razones inexplicables) y el hecho de haber probado al agua de las playas de La Paloma 2 ó 3 veces con suerte, la situación pierde su levedad, ya se parece más a un círculo del infierno. Todo iba mal y para colmo ésto:

Mientras charlábamos con un amable vecino del barrio, se acerca un comprador y pregunta el precio de las tortas. Al ver la patente del motorhome exclama sorprendido: "Ah, son argentinos?" Le decimos que si. Al escuchar la confirmación exclama entre indignado y resignado: "Ah, o sea, vienen argentinos acá a vender tortafritas, bárbaro, somos unos boludos". Visiblemente molesto, de todas formas pide 3, se las envolvemos y se marcha murmurando algo ininteligible.

Venta de 7 tortatritas a un amable señor. Luego de un rato, el mismo vuelve con la bolsa y la devuelve con cara seria, indignado, pero con buena onda: "Disculpame pero esto está incomible. No me importa la plata, pero a esto no lo podés vender como tortafita, es un cacho de masa toda enchumbada". Pidiendo más datos, del porqué de su queja, sólo recibimos un: "Están todas enchumbadas". Le devolvimos la plata y le pedimos disculpas.

Evidentemente, algo andaba mal. Enchumbar. Qué se yo. El caballo relincha, el perro chumba. No, no debe ser eso. Le comento a los muchachos. "Che, nos devolvieron unas... no sé... dijo que estaban enchumbadas". Seguimos la producción, por las dudas prendimos un sahumerio y seguimos trabajando tratando de no mirar fijo a la masa por mucho tiempo.

Pero al rato, una señora que había llevado 4 tortas volvió muy enojada: "Esto es una porquería, mirá. Estan todas enchumbadas, no se puede comer esto". Jero,que estaba adentro, se asoma y le pregunta muy correctamente a la señora: "¿Disculpe, pero podría decirnos que es lo que tienen mal?". La señora alzó la voz molesta: "Está toda la masa enchumbada! ¿No ves?". Más disculpas y devolución de efectivo.

La situación era insostenible. Todo el dia, todos, laburando a full, para hacer la misma plata, no disfrutar el mar, ni nada, y encima, tortafritas enchumbadas, no, eso era demasiado.

Decidimos partir al otro dia. Tiramos toda la masa y grasa sobrante y juramos nunca más hacer una tortafrita con grasa para vender en nuestras vidas. Un par de cosas comenzaron a salir mal (se rompió un herraje, no salía bien el gas) y comenzamos a utilizar el adjetivo "enchumbado" para todas esas cosas que salían mal. "Eh, la garrafa está enchumbada!", "¡Los fideos se enchumbaron!" y asi.

Una amistad uruguaya develó el misterio: Enchumbado significa lleno de aceite o grasa. Nosotros, asqueados ya de tanto comer no probábamos las últimas producciones, y si bien eran ricas, estaban lejos de lo que se suele vender con el nombre de torta frita, era más una especie de pan medio frito con grasa. En ese momento, recorde al muchacho indignado que llevó las 3 tortas, imaginé su expresión al morder la masa y sentir como la grasa se apoderaba de su paladar, lo imaginé tirándola al suelo con rabia y gritando "Estos argentinos son unos hijos de puta! Está toda enchumbada! Arrgh!". No pude hacer otra cosa que reirme de su desgracia durante quince minutos.

En nombre del grupo, le pido disculpas al pueblo uruguayo por tal aberración. No sólo no volverá a suceder, sino que pudimos redimirnos, y deleitamos a todo Valizas con unos exquisitos, aclamados, codiciados y rellenos panes caseros. Pero eso es otra historia.
Una moneda de dos pesos oficiaría de juez: la cara valdría cero, la ceca uno. Quién sacará puntaje más alto, iría a Brasil con Henry.
Tira Pine... cara. Tira Charles... cara. Tira Jero... Guaaaaaaaa!!!!!!!

La mochila tenía vestigios indelebles de tierra roja. Había tenido su bautismo dos años antes, en un viaje a Misiones.
Empaqué lo que creí necesario, incluyendo ropa de abrigo y de desabrigo, y me conecté un poco a internet para contarles a mi flia y amigos que me iba. Me costó dormir por la ansiedad y el miedo de no despertarme a tiempo. Eran las 3 de la matina, y unas horas antes no tenía ni idea de todo esto. A las 8:15 de la mañana siguiente me encontraría con Pedro (el otro tripulante, brasileiro y macanudo) en la puerta del club, para de ahí salir en taxi hacia la terminal de Tres Cruces, donde nos encontraríamos con Henry.

A las 7:20, los celulares de los tres hicieron su gracia, y 7:30 me levanté y preparé mate. El tiempo no dio para tortas fritas, y 8:04 estaba del otro lado. Pedro - taxi - Tres Cruces, y no sé ni en qué pensé en el trayecto.

En la terminal nos encontramos con Henry, que me sacó en el momento el pasaje: asiento 33.
En la espera me comí un alfajor Cocolate (que me lo cobraron carísimo, obvio) y me fije en un par de mujeres más bonitas que las otras. Me sorprendió lo callados que resultaron mis compañeros. Pedro, con sus 25 años idénticos a los míos, me contó que ésta sería su segunda navegación, pero que había construído un velerito de unos 14 (o eran 17?) pies. Ciudad de origen: São Paulo (se escribe así?).

Abordamos el micro, y fue un alivio que tuviera baño, pese a que ya había ido en la terminal.
Arrancó el viaje, y dediqué una parte a dormir y a leer otro tanto. La primera vez no me había enganchado tanto, pero esta vez estaba leyendo muy placidamente "El general en su laberinto" de G.G.M.
Me desperté, y el paisaje había cambiado bastante: mar a la deracha, con pinos, y playas, cerros a la izquierda allá a mitad de camino hacia el horizonte.
Nos fuimos acercando a lo que supuse que era la parte menos despoblada de Piriápolis (me niego a usar la palabra centro para describir unas casas un poco más juntas que otras) y llegamos a la terminal. Un cuarto de cigarrillo después estabamos subidos a un remís, y $78 pesos más tarde llegábamos al puerto.

El puerto de Piriápolis... el puerto de Piriápolis! Acodado junto a un cerro, en el que unas mini-aero-sillas, unas construccioncitas bastante pintorescas y el verde se disputaban la atención, sumado a esto unas rutas invisibles desde la sub-perspectiva, que sin embargo dejaban ver camioncitos que parecían nadar entre matorrales, el purto se mostró desde el primer momento como una parada de marinos nómades transoceánicos.
En Piriápolis es frecuente que los veleros pasen a maquillarse el fondo, y en el varadero, paso obligado rumbo a las marinas, barcos oceánicos y de aspectos muuuy disímiles desndaban sus cascos y quillotes.
Henry intercambió unas palabras con una pareja de franceses que se presentaron como Christine y... su marido. Los tres hablaron cada uno en su idioma (y recién ahí noté cómo Henry hablaba todo el tiempo de "tu"), y parecían entenderse bastante bien, en lo que parecía una amistad reciente y cortés de puerto.

Abandonamos el varadero (mis ojos, detenidos en la gigantesca panza de ballena de hierro de un velero montado en palos, iban alcanzando con un poco de retraso a mis pies) e ingresamos en la marina donde un Bavaria 50 nos esperaba de proa al cemento. Nombre: Vitòria (sic, es en portugués) Bandera: inglesa.

La cubierta, de fibra de vidrio pero con grandes extensiones de madera de teca, se mostraba amplia, despejada y espaciosa. El cockpit tenía una mesa, dos timones de rueda, dos compases, estructura de inox. en popa, molinetes eléctricos, pompa y boato. Todo en un estilo a la vez ostentoso, elegante y discreto.

El interior, con sus dos camarotes de popa y sus respectivos baños, su mesa de navegación, su mesa extensible custodiada por sillones, su cocina, su televisor plano y moderno, sus terminaciones en madera aquí y allá, junto a su camarote de proa con baño en suite, y uno más chiquito que coronaba el corolario de ambientes, hacían pensar en una encarnación flotante de un coqueto departamento en Barrio Norte.

Habiéndo llevado mis cosas a mi camarote (el pequeño, obvio) Pedro y yo nos pusimos a hacer un racconto de los víveres, y el listado de los elementos faltantes para una semana de navegación.

-Latas varias (salchichas, arvejas, salsa, crema de leche)
-Sopas instantáneas
-Fideos
-Carne en putrefacción
-Huevos en dudoso estado.

En eso vino de visita Romano (o Manfredi... o fígaro... no sé, era italiano... Giacomo, ponele) y se puso a hablar con Henry mientras Pedro usaba su notebook (la de Pedro, no la de Giacomo) y yo escribía esto en mi cuadernito Gloria, antes de ir a recorrer un poco el puerto y recibir una llamada de mi amigo Joako para desearme buen viaje.

Continuará...
Veníamos de un par de días difíciles... Había empezado el miércoles (11 de Noviembre) con la noticia de que el club no apoyaría la actividad propuesta (paseos gratuitos para el público en general, con charla didáctica y promoción de la náutica), y por ende no nos darían amarra de cortesía.
El plan B, en caso de que las circunstancias se dieran como efectivamente lo hicieron, era solicitar que nos permitieran amarrar en una zona que está fuera del sector de amarras, donde, según nos había dicho el "Pistola", ex capitán del club, podríamos estar sin pagar/sin problemas. La contrariedad de dicho espacio recaía en la poca profundidad del mismo.

Nueva reunión con Álvaro del club, nos mandan a hablar con Chupete Varela, intendente de puerto. También hablamos de la deuda que teníamos con el club (uy!) y qué se yo qué más.

Cuestión: vamos a hablar con Chupete, previo paso por nuestra posible nueva locación (Pine y yo nos entretuvimos un rato intentando acertar con tiros de piedritas, sin ningún tipo de éxito, a un simil miga de pan que había flotando en el agua).
Pepito nos mandó derechito a Hidrografía, a hablar con Magera Berro, porque bla bla bla jurisdicción, y viste como es esto.
Magera Berro, muy amablemente, nos recibió con un NO en la mano, muy lindo y cordial, lo que significó un golpe anímico considerable.
En el club nos encontramos con Pistola, que habló con Varela y consiguió que nos den un espacio destinado a los barcos embargados. Asunto a resolver: conseguir bote para embarco y desembarco (le alquilamos uno a Alejo, uno de los marineros del club).

Fuimos a lo de María, nuestra filósofa amiga, que nos dio una clase de introducción a la filosofía. Después, Pine se quedó y Charles y yo nos fuimos a tocar. Tuve un día flojo de toque, de inspiración y recaudación. Agobiado, pasé a comprar papel higiénico y aceite (y pese a todo sentí que las miradas femeninas me aprobaban, y me consoló apenas el ánimo) y volví al Urki.

Mate y tortas fritas con Pine, y al rato estabamos cruzando en lancha de vuelta a tierra, riéndonos compinches quién sabe de qué (ah, sí, creo que del dueto de matófono y boquilla de trompeta que habíamos hecho en el Urki) rumbo al Club de Tobi: Reunión de navegantes del club, donde se toma y come de lo lindo en medio de lo que podría llamarse un jolgorio, de ambiente rudo y humor de corte piratesco (pero los detalles de esta gente van en otra entrada, porque se lo merecen).

Llegamos, charlamos, comimos, feliz cumple a uno de los muchachos, y Charles, que había llegado un rato antes, nos cuenta que Henry (alias "la abuela Aída", un viejo lobo de mar) iba a llevar un Bavaria 50 desde Piriápolis a Angra, y había ofrecido llevar a uno de nosotros...
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Les .presentamos a Valizero (Vali para los amigos). No me digan que no es divino!


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Bueno, aqui pueden ver a la tana Claudia y a su casa vehiculo rodante: "El Tenaz". Ahora estamos en Valizas, haciendo chi-clin (sonido de caja registradora) vendiendo panes rellenos. Si, panes. Pronto sabrán de nuestras aventuras en Atlántida y en La Paloma, sabrán de edificios con forma de barco, músicos, caretaje y tortafritas enchumbadas. Todo esto y  muuuucho más, cuando tengamos tiempo para escribir, que te pensás, que esto es algo facíl? Nono, te equivocastes.
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Nos proponìamos tocar a duo. El violìn de Javier y mi trompeta comenzaban a dialogar en 18 de Julio y Cuareim, cuando tres simpatìcas personas se acercaron a hacernos una propuesta: tocar unos temas para una amiga que cumplìa años, a una cuadra de allì. Como era sorpresa, la harìan salir al balcòn (como 5 pisos sobre nuestras cabezas)  y nosotros tocarìamos desde la vereda de enfrente. Siempre dispuestos a brindarle un servicio a la comunidad, a las cosas extravagantes y a hacer el ridìculo en pùblico, aceptamos gustosos. Asi fue como tocamos a duo varios temas, entre los que no podìa faltar el "Feliz Cumpleaños". La gente lleno el balcòn y nos aplaudieron y ovacionaron con mucha energìa, casi como que me sentì un mùsico en serio. Despuès se me fue, claro. Como no podìa faltar, un loco bueno de esos que andan por ahi, se puso a saltar al lado nuestro mientras tocàbamos, gritando "Eee! Tocà esa que dice POM POM POM, POM,POOOOMM!" . Por suerte, Maggie pasò justo por ahi, e inmortalizò ese momento. Gracias a la cumpleañera, a sus muy buenos amigos, al loquito, y a Maggie por la foto.
Atardecer en la rambla. Contemplando con Javier el rio. Jero y Claudia viajando en motorhome hacia aqui, todavìa a 300 km de Montevideo. Los esperàbamos con ansias!. Habìa mucho que hablar, planificar y hacer! Pero ya no llegaban para esa noche, asi que decidimos dar unas vueltas. Comenzò a levantarse viento,  fuimos caminando hasta el centro. A las 11 me encontraba con un mùsico que habìa conocido en el callejòn, pero faltaban muchas horas todavìa. Decidimos ir a la facultad de Bellas Artes, a mirar unos capìtulos del programa de Filosofìa de Feinman (Filosofìa Aqui & Ahora). Elegimos unos lindos sillones en el primer piso, y meta Descartes, Sartre, la modernidad y sujetos sujetados en nuestra laptop. Dos frases destaco, entre otras: "La realidad existe, te muele a palos, y es fascista" (Feinman). Y:  "Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de èl" (J.P. Sartre). La baterìa se agotò, y llegamos al callejòn justo a las 11. Allì nos encontramos con Ramiro, baterista de... estem..., una banda...que se llama...bueno, lo digo y ya fue: Los Garcha Monjas. Listo, ya lo dije (de aquì en adelante  "LA BANDA"). Me habìa prometido traer un Bombardino (instrumento de viento metal, con pistones, con un registro entre una Trompeta y una Tuba). Y asi lo hizo! Hicimos algo de ruido en el callejòn, pero como habìa una cuerda de tambores ensayando, decidimos irnos a alguna otra parte. Mensajito oportuno de Maggie llegò vibrando: "Los Terapeutas tocan en la facultad de Arquitectura!". Asi que, trompeta y bombardino en mano, marchamos tocando hacia allì. Se nos uniò Noe, vecina de Ramiro, que andaba justo por ahi.  La sensaciòn de estar tocando en movimiento por la calle es hermosa. Ir propagando el sonido, llevar la mùsica por la ciudad silenciosa. Ya lo habia hecho una vez, 18 de julio, plena tarde, caminando con un trombonista, tocando a duo, habrièndonos paso, entre la gente, gritos de aliento, insultos e improperios varios. Pero ahora no habia casi nadie, y las cellecitas nos recibian casi desiertas, nos gritaron de algùn que otro balcòn, con buena onda, y cantitos de cancha. Llegamos a la facultad. Nos quedamos en la pùerta, el recital ya casi terminaba. Llegaron Maggie y unas amigas, Anita, Maga, Nadia y Magda. Todos nos pusimos a jugar con los instrumentos en la calle. Mientras, una gurisa sentada sobre lo alto de las escaleras de la facultad observaba atentamente, y su mano seguìa lìneas invisibles sobre un papel. Màs tarde nos enteramos que se llama Maco, y dibuja como los dioses (les dejamos su blog, pasen y vean! Mucha calidad y creatividad). Ese instante de juego musical quedò inmortalizado en su cuaderno, e ilustra esta entrada . Seguimos charlando, tomando algo, y jugando, prestando los instrumentos a todo aquel que quisiera intentar. Cada vez hacìa màs frio. Maggie nos invitò a quedarnos en su casita, asi que nos despedimos de Ramiro y de Noe, quedamos en tocar con "LA BANDA" en Rocha en el veranito y fuimos caminando a la parada. Un dia muy musical, aunque nos perdimos el recital. Pero bueno, estuvo lindo, què se yo. Pronto el Proyecto arranca otra etapa. Tres navegantes, un barco, una italiana amiga, un motorhome, muchas ganas de viajar, conocer, experimentar, muchos instrumentos y un gato. Mantènganse sintonizados!
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Una hermosa, casi diáfana tarde nos encontró caminando con paso tranquilo hacia la rambla. El clima era extraño; La ciudad estaba teñida con una intensa claridad, una atmósfera cálida invitaba al festejo. Banderas y cantos de aliento nos escoltaron hacia el mar gris azulado, manso, bajo un cielo que se debatía entre blancos pompones de algodón, y sollozantes ovejas negras. Cientos de personas, jóvenes, ancianos, niños, bebés, se daban reunión en las cercanías del hotel NH Columbia. A medida que nos acercábamos al centro, el bullicio, cantos, alegría y expectativas fueron aumentando. Sumados a los frenteamplistas, vendedores de banderas, de tortafritas, maniceros y gente que pintaba los colores del FA a voluntad completaban la festiva escena. Entre el tumulto, el Coso se asomó, María y Juanita aparecieron ante nuestros ojos, colocando delicadamente trocitos de salamín y queso en palitos brochette. Luego de saludos, algo de charla, y algún que otro pisotón de Juanita, María me invitó a subirme al techo del Coso para apreciar la vista, Fue impresionante. Grupos y más grupos de personas llegaban de todos lados, la rambla era una serpentéante bandera roja, azul y blanca. Luego de bailar con un palito en la mano, vociferando “Picada al paso!”, me bajé del techo y ayudé a Maria a acomodar el puesto. La gente seguía llegando, la hora se acercaba. Una leve llovizna comenzó a caer sobre nosotros. La pulpera filósofa nos encargó unas compras, y fuimos caminando hacia el centro abriéndonos paso entre la alegría. La lluvia se hizo más intensa, pero no impedía que nos cruzásemos cada vez con más gente que iba rumbo al hotel. De regreso, ya la lluvia era intensa y dulce, traía consigo la euforia de millones de personas: Pepe Mujica era el nuevo presidente del Uruguay. Las calles eran una fiesta. Nos costó llegar a la rambla, entre cientos de voces cantando, baile, bocinazos, miles de personas festejando el triunfo. Una vez allí, se desató el aguacero. Un viento feroz comenzó a soplar, y cientos de papeles, vasos, gente, bolsas, sonrisas, y paraguas pasaron frente a nuestros ojos en los doscientos metros que nos separaban de María, Juanita, y el Coso. Las nubes contuvieron el llanto y nos regalaron una momentánea tregua. Movimos el Coso cerca de un puesto expendedor de cerveza (cerveza y picadas van de la mano) y esta vez Javier subió al techo agitando un palito a los cuatro vientos. Todavía había gente festejando, cuando las ovejas decidieron romper en llanto nuevamente. Nos refugiamos dentro de la panza metálica del Coso un buen rato. Luego con una leve llovizna salimos a bailar entre la gente. Mi bolsillo comenzó a vibrar festejando la llegada de unas palabras lejanas. Entre música y gritos una voz me informaba: “Fiesta en la Intendencia!”. Habiendo vendido casi todos los palitos, María nos llevó hasta allí. Por 18 caminaban en ambos sentidos alegres grupos agitando el aire con sus banderas y cantos. Llegué a la intendencia gritando “Vamos Pepe” asomado por la ventana del Coso (luego de algunos problemas de encendido que María solucionó con algunos golpecitos en el burro de arranque). Nos despedimos de nuestra amiga filósofa y nos mezclamos entre la gente. Allí encontramos a Maggie, Denise/Alexandra, María (otra María eh), Lucía, Rodrigo y Lucía (otra Lucía eh, no la puse dos veces). Muchos abrazos, baile, algo de vino, y agite de banderas. Después de un rato nos despedimos, fuimos cada uno por su lado. Caminé entre la gente hasta la rambla, y contemplé el oscuro mar, mientras una hermosa brisa y una leve llovizna me acariciaban el rostro. Cerré los ojos y dejé que la naturaleza me susurrara su verdad, que el mar me contara su historia con su murmullo, que el viento me hablara del mundo con su silbido, y que la lluvia me hablara del cristalino cielo con su rocío. Salí suavemente del trance y caminé hasta Tristán Narvaja, cansado, pero feliz, sabiendo que tuve la suerte de participar en un día histórico para este lindo paisito que me besa los pasos.




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Mmm.. Cheesecake! (para mi con frambuesa arriba por favor). Un pequeño recinto, muchas voces vibrando al compás de Pilsen y Patricia, una sala de gabración, ON AIR encendido, un micrófono, alguien que recita los cantos de bandolor, la muerte esperando en una esquina cualquiera, tristes y apagados fuelles, esa compulsión que nos arrastra y nos mantiene amarrados a los sórdidos rincones del alma, hasta el dia en que no hemos de morir jamás. Luego otro tono, otra textura, otro juego, la palabra por la palabra. Una gurisa reparte vendas para los ojos, y todo se vuelve blanco. Una base suave de guitarra acompaña un recitado-canción, que se funde con el murmullo y charla circundante. Por instantes supe ser un pompón de algodón nadando entre palabras y acordes de guitarra, después me olvidé.  La realidad llamó a la puerta de lo real, y poco a poco fui abandonando ese mundo, no sin dejar la ventana abierta, para echar un vistazo de lejos de cuando en cuando...
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Desde que el hombre de mar es hombre (de mar) ha sabido descifrar el comportamiento de las aves para encontrar el rumbo sobre las aguas o como una forma de anticiparse a los cambios en la atmósfera. Nosotros todavía no entendemos mucho, pero miramos, con la esperanza de poder, en algún momento de iluminación repentina pam! aprehender el patrón, encontrar la unidad en la diversidad y recibir el mensaje que la naturaleza tiene para nosotros. Podemos aprovechar que estos hermanos alados están mas conectados con los elementos que nosotros y aprender de ellos. ¿Por que, de golpe, movidas por quien sabe que, todas las palomas despegan del piso al mismo tiempo? Miren esa Gaviota...con que elegancia despega del tope de ese mástil y se lanza en vuelo razante sobre la superficie, apenas golpea el agua y sigue su vuelo con su almuerzo ahogándose en las profundidades de un océano de aire. Este sería buen momento para pescar... Miren esa de allá, una pequeña golondrina, trepa aleteando fuerte, se pliega, describe una parábola en caída libre como una bala de cañón! Vértigo! frena extendiendo las alas en el último segundo esquivando nuestro stay de popa, vuelve a plegarse y entra a la botavara sin rasparse una pluma! No es la primera vez que pasa, traen ramitas, paja... Están haciendo un nido adentro de la botavara! ¿Que quiere decir esto? Las aves me imagino que buscan lugares fijos para hacer sus nidos, lugares que sigan estando ahí cuando vuelven cansados del trabajo. O sea que una lectura fácil del mensaje es "flacos, ustedes eran nómades? Vamos, a moverse, pio pio" También podría leerse que es momento de empollar los huevos, esperar a que salgan los pichones y aprendan a valerse por si mismos, antes de seguir viaje. Toda una metáfora de nuestros proyectos. O sea que tenemos 2 lecturas con mensajes opuestos. ¿cual es la verdad? ¿Algún marinero experimentado, ornitólogo o ave entre los lectores nos puede dar una pista?
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No, no se asusten. No vamos a cambiar el velero por una lancha rápida, comprar rifles de asalto y robar cargueros y yates de lujo (por ahora...). El Proyecto Nómade V tiene el orgullo de contar con el apoyo del Galeón Pirata, un reconocido foro sobre náutica que nos llenó de palabras de aliento y buenos vientos. Agradecemos a todos los miembros del foro, especialmente al Comandante Barbaroja y a Valuán, el notario del galeón.




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Bueno, esto es el Palacio Salvo. Es uno de los edificios mas bonitos de Montevideo (ojo, para mi). En Buenos Aires hay uno parecido, lo diseñó el mismo arquitecto, pero es mas chiquito (El palacio Barolo). Pero no es lo mismo, qué se yo.  Además Barolo rima con Bartolo, y no sé, no me gusta. El de acá es imponente, tiene algo más. Estás en plaza Independencia ponele. Tenés hambre. Oís  a lo lejos un rumor que viene de la 18 de Julio, alguien grita a viva voz "¡Aaa doosss peesooss la boolaaaa! Sóloo dosss peeee!". Decis "Uuhh, ¿pero que será eso?". Vas caminando rápido, porque no da para correr, o sea, tenés hambre, ta bien, alguien vende algo llamado "bola" a dos pesos, pero tampoco es para perder la compostura. El palacio crece a medida que te acercás, y justo cuando pasás por la esquina es imposible evitar mirar hacia arriba y contemplar por unos instantes su majestuosidad y belleza. No importa que el tipo de las bolas haya levantado su canastita y esté empezando a caminar hacia la plaza del Entrevero, te vas a quedar mirando esas molduras y guardas con fauna marina, de la tierra y del bosque, esas ventanitas bonitas, la antena fea esa que tiene arriba, que es una pena, pero bue. Después si, apurás un poquito el paso y le decis "Hola! Dame 5 bolas!". El vendedor te las va a guardar en una bolsita transparente mientras sigue gritando su verdad al cósmos "Aaaa doooss peesoss la boolaa, sólo dos pee!".

Ésto es una vista del puertito de Buceo en un cotidiano y típico dia primaveral montevideano. Si, un clima de mierda. Al parecer, invierno está reemplazando a primavera algunos dias en el laburo. El invierno ya tendría que haberse ido, pero como la primevera se pidió varios dias por exámen, más algún que otro faltazo porque "está mal del estómago" o "al nene le agarró fiebre", el señor invierno aparece dia por medio en nuestras vidas. Esperemos primavera se reintegre pronto de forma full time, con sus dias cálidos, flores y mariposas.


Ësto es una heladera naranja. Tiene muchos papelitos pagados. También tiene pegado un block chiquito con la tapa dibujada, colores y una cajita, que es azul, pero está en escala de grises y no se nota. Lo que hay adentro no se ve, pero supongo que habrá lo que hay en una heladera, manteca, yogur, algunas verduras, huevos, algo que sobró de la cena, que sabés que no lo vas a comer recalentado, pero lo guardás igual porque te da no se qué, y al final lo vas a tirar dias después, cuando la colonia de hongos que se formó en el plato te haga una estatua y te venere como su dios. Y nada más, qué se yo.




Una chica bonita con un sombrero. Hay una puerta azul, y contrasta bien con el delantal rojo que lleva. Se ve un placard de fondo, andá a saber que hay ahi. Me imagino que ropa. Pero no es seguro. Los placares son lugares misteriosos, nunca sabés si vas a meter la mano para sacar un pullover y te vas a encontrar a Chuck Norris tirando esa patadita para atrás que hace, que tan bien le sale, aunque sea gay. Todo bien con los gays, eh. Lo dije como un comentario, nada más. Tengo un amigo gay, para que sepan. En realidad, no es tan amigo, pero lo tengo en el msn. Digamos que es un conocido. Bueno, no estába Chuck Norris, había un gato jugando con un ovillo de lana verde. No, era rojo. Mejor azul. O violeta, que es un color que no lo había nombrado hasta ahora. El ovillo, digo. El gato era blanco. O mejor negro. Bueno, gris.
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Habíamos terminado nuestras tareas, y nos encontrábamos en Plaza Cagancha. A Charles le había ido bien. A Pine y a mí no tanto.
Nos habían recomendado un lugarcito los jueves, en el sótano de un restaurant, donde funcionaba un clubcito de jazz. No sabíamos si ir o no, por varias razones:
- Habíamos hecho poca plata.
- Había Club de Tobi más tarde en el club, y teníamos que ir.
- Pine viajaba al otro día.

La cosa es que después de un que sí que no, Pine se fue pa'l barco y Charles y yo nos caminamos las catorce o quince cuadras que nos separaban de Durazno y Jackson, más un par que nos pasamos y volvimos.

Llegamos a la puerta, y nos encontramos con Franca y Fede, unos amigos que habíamos conocido unos días antes. Estaban con otra gente, y nos quedamos con ellos tomando unas cervezas antes de entrar. Había un Nacho (al que casualmente conocía), una Silvina (o Grisina? mmmhh.. no, creo que el nombre grisina no existe... no sé, era linda), y otros cuyos nombres no recuerdo en este momento.
Ah, sí, también había un Ramón... bah, Ramoncito. Buena gente.
Charlamos un rato, y fuimos adentro Fede, Franca, Charles y yo.
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Entrás por la puerta del costado del Restaurant que antes se llamaba "La Taberna del Sol" (no me acuerdo el nombre actual) y bajás por una escalerita que queda al lado de los baños. A partir del segundo tramo de la escalera, te encontrás con un ambiente totalmente distinto al del primero: la claridad del salón de comidas se transforma en un ambiente del estilo de los clubs del libro "los Subterráneos", o de cuento de Cortazar, y te encontrás con una barra, una banda, gente sentada a mesas todas desiguales, y un calorcito hecho de temperatura y música.
Nos sentamos al fondo, mientras en escena estaba el "Hot Club Montevideo". Batería, guitarra, bajo, teclado y saxo. Bastante bien, pero nada del otro mundo. Igual, buena banda. Tal vez al saxofonista le faltaba un poquín de onda.

Pedimos unas cervezas y papas fritas, que fueron muriendo entre charlas y música.
La formación de la banda cambió, y un saxofonista con varias décadas encima hizo su entrada, junto a los mismos músicos en los otros instrumentos. Muy bueno, y virtuoso, el señorcito. Peeero le faltaba (a mí gusto) integrarse más con la banda, soltar un poquito el protagonismo, y hacer solos y frases un poquito más cortos. Igual, buenísimo. A cada final de canción llovían aplausos.

Más cerveza, y el tecladista anunció a sus hijos, uno de los cuales había venido de España en estos días, que iban a subir a hacer un poco de Blues. Hijo menor en guitarra, hijo mayor en armónica, hija en voz.
Muuuy bueno. La hija no sólo era una belleza, sino que cantaba con mucha onda. El hijo guitarrista la rompía (tiene diecisiete años, matenló, no puede tocar así!) y la armónica estuvo muy bien. Se notaba que era familia de músicos.
Fue el punto más alto, con la voz sensual de la pelirroja hija del tecladista, que envolvía todo, lo capturaba y lo sacudía, y la potencia al llegar el sólo de cada instrumento.

Los temas iban pasando, y el tener que ir al Club de Tobi nos pesaba cada vez más en la hora y la conciencia, así que poquito después del último vaso, habiéndole pagado a la mesera bonita y coincidiendo con el fin de la banda y posterior entrada de otra ("Montevideo Swing" creo) nos tomamos el buque, rumbo al puertito del buceo.
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Nos habíamos quedado en lo de María a dormir, y pensabamos salir con ella el domingo a la rambla, donde se iba a juntar la gente del Frente Amplio a esperar los resultados de las elecciones.
Salió María con el triciclo portando el puesto de AlmaZen, y Charles y yo salimos a pata rumbo al centro. Él se quedó tocando, yo seguí viaje a la escollera Sarandí. Había desayunado poco, y no tenía un mango.
En la escollera Sarandí no estaba María, y no había demasiado rastro de los frenteamplistas. volví para el lado del centro, y al final encontré por la rambla, frente al Hotel "Columbia" lo que pensaba hallar en la escollera Sarandí.
Saludé a María, que había armado el puesto y estaba re entusiasmada con que quedara lindo. Me contagió su entusiasmo y nos pusimos a tratar de ponerlo un poquito mejor, y a vender.

Más gente iba llegando, y cada vez estaba más cerca el cierre de mesas. Se jugaba bastante, no sólo por las elecciones presidenciales, en las que el FA tenía grandes chances de ganar en primera vuelta, sino también porque se votaba la anulación o no del "sí" a la anulación de la ley de caducidad. Sin embargo, no se sabía si el FA llegaría a la mitad más un voto necesarios para evitar el ballotage, así que había muchísima expectativa.
Todo la gente con banderas atadas tipo capa de Superman, banderas de mano, de auto, banderas grandes enarboladas en cañas o caños. Uno de cada varios autos no tenía bandera. Y cuando se cruzaban autos con estandartes del Fa, se saludaban con bocinas, sólo que esta vez las bocinas hacía "pe" en vez de "pa" o "pi", como suelen hacerlo. De manera que cada pocos minutos se escuchaban los "Pe-pe-peee pe-pe-pe-pe-peeee" tan característicos o el ya clásico " pe pepe pepe... (y el otro responde) pe pe!"

La cuestión es que vendimos varias picadas al paso (no tantas como esperábamos, igual) y picoteamos nosotros, entre pregones de "se pinta (la cara de blanco azul y rojo) a voluntaaaaad!".
Al ratito llegó Pine.
Frente al hotel se inflaba una pantalla gigante, y la gente se iba acomodando y ganando la calle, donde a los autos les costaba cada vez más pasr entre la multitud (sobre todo a los autos con banderas de Lacalle o del partido Colorado).
En un momento dado, unas sirenas anunciaron a unas motos de policía, que anunciaban a su vez la llegada de Mujica al hotel. Al tomar la curva, de una camioneta asomaron la cara y el brazo del candidato, lo que despertó un rugido de aliento en la multitud. Me pasó que sin saberlo ni buscarlo, cuando apareció por la ventanilla me encontré gritando junto a ese rugir de la multitud, un "eeeeehhhh!!!" que salió bien de adentro y me sorprendió a mí mismo.

Como a las 19 cerraron las mesas electorales, y sobrevino una ansiedad que llenaba el aire, y se tradujo en más cantos, parloteos y murmullos. Se decía que a partir de las 20:30 se iba a saber algo. La calle dejó de estar disponible al transito vehicular, y una muchedumbre ganó el centro.

Las 20:30 llegaron y pasaron, y todavía no se sabía mucho. Al parecer el Fa rondaba el 47%, el SÍ perdía, y la posibilidad de una segunda vuelta se hacía presente en la rambla. Especulaciones, caras confundidas, pero un clima que a pesar de todo no decaía. Nadie quería dar la alegría a torcer. Los gritos de "vamos Pepe!" surgían espontáneos a cada rato y a cada rincón.
Noticias por radio, y al parecer Lacalle preparaba un discurso sobre el ballotage. El Fa estaba por hablar...
En la pantalla inflable grandota apareció una conferencia de prensa. Pepe y Danilo (Astori, candidato a Vice) hablaban sobre los resultados parciales y de la victoria obtenida en esta jornada, más allá de la necesidad de ratificarla en la segunda vuelta a esta altura prácticamente inevitable.
La gente aclamaba cada cosa que decían los candidatos, y abucheaba cada vez que se nombraba a la oposición o al ballotage, que a esta altura era un contrincante con peso propio.
Terminó la conferencia por tele, y empezó la presencial, cuando salieron a una especie de escenario armado en el frente del hotel. Más cantos y aliento.
hablaron, saludaron, instaron a un mes de esfuerzo (de acá al 25 de Noviembre), y se fueron. Hubo música en vivo, y después música en parlantes enormes.
Empezó la desconcentración de las familias, y el sector joven empezó a ganar el terreno, con ronditas de cerveza (después de la veda de alcohol que había durado hasta las 20 Hs.), baile, y jolgorio.
Con Charles, Pine y María guardamos todo en el triciclo.
Se abrió el tránsito vehicular parcialmente. Y digo parcialmente porque unas diez personas más o menos hacían las veces de peaje, tapando los parabrisas con banderas y pidiendo un "vamos Pepe!" o similar a cada conductor para poder seguir viaje. Empezó como un juego y después se pusieron pesadísimos. A una camioneta con banderas del Partido Blanco la apalearon levemente.

María se encontró con unos amigos, saludamos y cambiamos un par de palabras.
La gente seguía festejando, a pesar de todo, y María y Pine montaron en triciclo y se fueron.
Los nómades restantes emprendimos el regreso al barquito, con la sensación de haber vivido una partecita de la historia.

















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Ayer cumplió años la filósofa que supo hacer del salamín y queso un emprendimiento original y divertido. Esa que maneja un coso con 3 ruedas, y le gusta hablar del silencio. Me refiero obviamente a nuestra amiga M.A.S. (María Angélica Sangronis). Su colorida casa se puso sus mejores ropas, cajas con fotos, velitas, globos, y por supuesto, mucho queso, salamín, palitos de picada al paso y limonada casera amenizaron la velada, Al compás de mucha música balkánica, y algo de jazz para no perder la costumbre, pasamos una muy linda velada. Una fogata y fútbol en la calle, textos, unas zapatitos de cuero blanco, algo ya amarillentos, en una cajita hecha de la m.á.s. tierna infancia, un ensayo con una caligrafía increíble sobre el quinto mandamiento, escrito por una niña de 8 años en 1946, una ucraniana que desarrolla historias con arena sobre una pantalla luminosa, dibujos increíbles (Kseniya Simonova), muchas fotos de María pequeña, más salamín, algo más de queso, palitos al fuego (una delicia), queso y dulce y gelatina de postre. Música, amigos, charla, diversión, y mucha, pero mucha sed.

María , gracias por ser tan buena onda, esclarecernos conceptos, y convidarnos tanto, pero tanto queso. Sos grosa, sabélo. Te queremos! (aunque seas tan obsesiva con Proust).
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"Dale, impecable, nos vemos el viernes. Un abrazo."

Con estas palabras que temblaron en mi celular se anticipaba al futuro nuestro nuevo amigo Agustín... Dicen que digo que este muchacho de rulos al viento se me acercó en la calle unos días atrás... Yo estaba, como de costumbre, empecinado en frotar con la diestra una cola de caballo empastada con resina de pino sobre unos alambres en tensión que pulsaba con la siniestra sobre un pedazo de madera. El entendió. Sabía de que se trataba. El suele practicar la misma extraña actividad. Solo que académicamente y con un pedazo de madera mas grande que mi pequeño chipote chillón. Un Cello. Intercambiamos saludos, nombres, teléfonos, mails, mensajes "voy con un amigo que les puede tirar unos piques de violín" y nuevamente saludos cuando se hizo de viernes. Nos presentó a su amigo Santiago el violinista. Ya lo habíamos conocido en algún pliegue de este pañuelo, le devolvimos la presentación junto con un abrazo. Al mismo tiempo, por su lado, llegó Alex con su amiga Maggie. Alex es aquella cronopia loca loca con fuego en la sangre que supo escuchar a Chomsky tomando mate en el teatro circular a tan solo unas butacas del que escribe esta historia. Abrazos, presentaciones, "lancha de embarque, lancha de embarque" por canal 71 y bienvenidos a bordo!

El Urki estaba contento: 7 pares de pies acariciándole la cubierta, una mano acá, un culo allá, el puntal de un cello debidamente acolchado... Risas, cuerdas, vientos, la ranita africana que nos regaló Cande, mas risas... Un atardecer perfecto. El aire era embriagante. Felicidad. Maggie copada con la trompeta del Pine, Alex, hermosa, tocando la guitarra y bailando, Jero recibiendo los piques de Santiago... Los dioses se pusieron celosos, se supone que tenemos que sufrir, por todo ese asunto de la manzana, así que nos mandaron una terrible tormenta (llegaron a soplar 58 nudos) que nos obligó a guardarnos en el vientre de nuestro barquito. Adentro seguimos jugando pero hubo un par de mareados que apuraron el desembarco. Los lancheros del club estaban lidiando con un par de barcos a los que les reventó la genoa de enrollar pero pudieron pasarnos a buscar de camino.