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Esta vez pasó un señor bastante amable, que se quedó escuchando (aclaro que por cada uno de estos seres que se quedan escuchando, hay mil que no).
Espera hasta que termina la canción, y se me pone a hablar. Bah, nos ponemos a hablar.
Nos ponemos a hablar sobre Vivaldi, entre otros. Al señor le gusta mucho, a mí también.
Me cuenta que toca y enseña guitarra, y me recomienda algunos músicos para escuchar: Villalobos, Tárrega, Nicola Pórpora, Julien Bream, Arcangelo Corelli, John Williams ("ah, no es el que compuso la banda de sonido de Indiana Jones?" no sabe, pero me dice que es muy bueno), Vitali, Locatelli.
Me lo cuenta todo con un estilo pausado, pero entusiasmándose cada vez que me dice "aaahh, y Tárrega! escuchaste a Tárrega?!". Reiteradas veces, la pregunta me lleva a menear la cabeza de lado a lado, con fruncidita de labio incluída. Le recomiendo uno, el que recomiendo a todo guitarrista que se me cruza y que merece más que el "me suena" que recibe siempre: Oscar Alemán. Lo dicho: "me suena..."

-----Yahoo acaba de confirmarme que John Williams sí compuso la de Indiana Jones----

Bueno, la cosa es que me invita a un concierto de guitarra que va a dar en el cerro, en el Teatro Florencio Sánchez. Del barroco al romanticismo. Me va a agregar en la lista de invitados, así que le paso mis datos, y él los suyos y los del concierto.
Peeero esa es otra historia (la que sigue).
Ayer, jueves quince de octubre de dos mil nueve de la era del señor Jesucristo Superestrella, rondando las veinte cero siete, me dí cuenta de la hora, y me juí volando a tomar el omnibus que me llevaría al teatro Florencio Sánchez a ver el concierto de Don Antonio Vidal.
Pregunto en un kioskito, y me dicen que tome el 125 en Rondeau, que ahí pasan todos los que van al cerro. Salgo con mis indicaciones bajo el cerebelo, y después de corta espera tomo el citado Bondi.

----------------------------- Buenas... común, por favor -----------------------------

A pesar de viajar parado, y con mucus cayéndoseme de las narices (tengo más de una, por las dudas), me sentía feliz de ir al concierto, al teatro, al Cerro. En "Guitarra Negra" de Zitarrosa dice eso que dice el título de esta nota, y durante el trayecto, y la noche toda, me acordé de esa frase más veces de las que puedo contar.
Lo único que sabía era que tenía que bajarme en Grecia casi Inglaterra, y que el colectivo agarraría Grecia en algún momento. Lo de "casi Inglaterra" es un bajón, porque tener como referencia algo que cuando lo ves ya te tendrías que haber bajado no es muy alentador en territorio desconocido, pero bueno... la aventura es así.

Logro sentarme, y voy viendo por las ventanillas todo el paisaje. Salimos del Montevideo de acá, para ir pasando al Montevideo de allá: paisaje distinto, una autopista que cruza por debajo nuestro y que me recuerda a las afueras de Mercedes, un puente por el que cruzamos un riachuelo que hay debajo, y una vista increeeeiiible del cerro. Es un momento breve y único: cruzando ese puente se pasa de un lado de la ciudad al otro, y se sale de un mar de casas y calles, para pasar como por una rotonda y meterse en un territorio más de pueblo. En ese punto intermedio, al estar en terreno despejado, se ven las luces subiendo hacia el Cerro como en una espiral extraña y culminando en la punta, en una luz más grande que centellea. Ahí supuse que no me había pasado.
Pasamos por la terminal ("que no termine acá, que no termine acá!"). No, paró, subió y bajó gente y siguió.

En cuanto agarramos Grecia, le pregunto a mi compañero de asiento, si sabe cuánto falta para el teatro Florencio Sánchez: "te estaba por preguntar lo mismo!" me dice.
Él:- Vas al teatro?
Yo:- Sí, al concierto de Guitarra
Él:- Mirá! Justo me acaba de llamar Antonio, que se suspendió...
Preguntamos a otro pasajero, y nos dijo que bajemos donde él. Ok, entonces charla relajada.
Plan: ir a tomar algo con Antonio y no sé quién más que estaba con él.

Llegamos. Entramos. Antonio estaba en el escenario, con Lara, su amiga. Encuentros efusivos, comentarios sobre las coincidencias de la vida, presentaciónes, mini-charla, nos vamos a tomar algo al boliche de la esquina.
Ah, peráaa... no sabés quéeeeeé lindo teatroooo!!!! Me enamoré de ese escenario!!! Qué bambalinas! Qué camarines! Qué... mística! Qué ganas de actuaaaaaaaaaaaaarrrr!!! Actuar en sí, y actuar ahí! Lara no quiere irse del medio del escenario. No la culpo.

Bueno. Nos vamos a la pizzería de la esquina, donde no venden alcohol porque enfrente sí lo hacen (!?).
Bolichito como de pueblo, muy sencillo y muy agradable, con un horno a leña que reconfortaba el confort. Nos sentamos a la mesa, y pedimos una cerveza Patricia ("sólo cerveza, agua o gaseosa. Vino, grappita u otra cosa, enfrente" eso es cooperación) y una pizza con fainá. La pizza, obviamente, sin muzzarella a menos que lo aclares. La fainá... qué fainá!! crocante por arriba, suavecita por abajo... nunca probé una igual, lo juro. Más tarde una muzzarella que los demás dijeron que era una de las mejores que habían probado. Yo no, en Buenos Aires hay mejores (como la de Pirilo, en San Telmo). Sorry.
Entre tanto, un poco de guitarreada de Antonio, con temas propios y de Villalobos, un "Alfonsina y el mar" increíble a cargo de Lara (se fue la Negra, quedó Larisa... aunque tenía un poco de Valeria Lynch, también), un poco de charla y un clima cada vez más ameno. Daniel nos cuenta de su gurisa, Antonio de todos los laburos en los que trabajó, y chachareamos.
Mientars, un poquito de gente que entraba y salía, un televisor con un partido de basket de Cordón (el dueño del lugar era hincha) contra sabe tú.
"Y ese violín?" "ok, ok": desenfundo. Suena una nota, suena una persiana. Suena otra nota, suena otra persiana. El lugar se cierra, y nuestra estadía con él. La seguimos en otro lado, no importa. Pagamos, agradecimos, saludamos, lo juimo.

Acompañamos a Larisa en su espera de colectivo. Pasa uno con destino 'Buceo', y me pregunto si pasará otro igual, porque me dejaría perfecto, y no tengo ni idea de cómo se vuelve desde acá. No pasará, pero todavía no lo sé. Llega su colectivo, saluditos, nos vamos.
Calle República Argentina. Un bolichito con pooles, gente ruda, "música"y cerveza a $60 para tomar ahí, o $50 más el envase para llevar. Nos quedamos a tomarla.
Voy al baño. Letrinita del tipo que tiene la huella de los zapatos a los lados del hueco. Escrito en el tanque de agua, "no cagar aquí" y flechita para abajo.
Vuelvo a la cerveza y los amigos. Daniel me cuenta de su triciclo super modificado donde lleva su obra de títeres. Tiene ganas de recorrer el interior con él, en algún momento. Genial!
Charlamos un ratín, y nos vamos porque se complica el tema de la hora y el transporte.

En la parada Antonio tiene suerte y se va pronto en el ...¿76?. Al rato, el 125 y es Daniel el afortunado.
Yo espero... y espero.
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Antonio se había tomado el 76.
Daniel el 125.
Yo sabía que había un 195 con destino Buceo, y en él estaban puestas mis fichas de esperanza.
Porcentaje de Buen Humor: 90%.

Pasa un flaco, pasadísssimo de merca, me pide alguna moneda.
- No, no tengo
- Tabaco?
- Sí, dale
- Hace tres días que no duermo ksdnsl me lo encarás nsadkjn...
- Eh?
- Mnndsjs me lo encarás?
- ah, que te lo arme, ta' bien. (se lo armo)
Se queda por ahí.

Viene otro tipo y se queda esperando el colectivo. Le pregunto si sabe qué me conviene para ir al puerto del Buceo. Me tira un "Uuuf!" bastante desalentador (Porcentaje de Buen Humor: 70%), y me dice que me conviene tomar cualquier, sacar boleto de dos horas y hacer transbordo en Agraciada y Boulevard con el 468, que el 195 es una lotería. Ok.


Viene el 195! PdBH: 90%... pero en el cartel dice 8 de Octubre... PdBH: 70%
Subimos ambos, y le pregunto al conductor. Me dice lo mismo que el otro, que haga transbordo en Agraciada y Boulevard, y que rece por un 468. Ok saco boleto de 1 hora (para el de 2 hay que tener tarjeta), le pido que me avise, y me relajo en el asiento.
Porcentaje de Buen Humor: 75%

"Destino!"
Bajo, cruzo el puente segun lo indicado, llego a la parada. En el cartel se aglutinan por lo menos 15 números de líneas distintas.
Había sido un día dentro de todo cálido, pero ya no era ni día ni cálido. Poco abrigo, consecuente frío. Espero... pasa uno... no, no es. Pasa otro... no, no es.
Otro... no.
Otros... no, no, no.
Ese? a ver?... Fuuuuuummm!!! sí, era! y pasó a los santos pedos... AAAhhhhhh!!! $%$%!!
Pasa uno cada mil años y se me fue! Aaahhh Me quiero ir a dormirrrrrrrr!
Hago una pequeña rabieta (PdBH 10%!!) pateo la parada sin lograr demasiado. Ni siquiera lastimarme el pie, por suerte. Pienso en la perspectiva de pasar la noche ahí... o dónde? Ah, si tuviera mi bolsita de dormir... mmmhhh... y si pido asilo en algún lado?...

Me tranquilizo, y decido que ni bien pase uno que diga Ciudadela o Ciudad Vieja me lo tomo y de ahí me tomo alguno más hasta el puerto. No vale la pena amargarse, ya dentro de poco estaré en mi conejera, calentito, y esto será sólo un buen recuerdo. No voy a dejar que esto me amargue. Porcentaje de Buen Humor: 50%.

Buenísimo, después de algunos omnibus, llega un 125 con destino Ciudad Vieja (sí, uno igualito igualito al que se había tomado Daniel hacía ya bastante rato). Lo tomo, y le muestro mi boleto de 1 hora. Lo mira, me mira... ya había pasado una hora... trago saliva, y veo pasar mi día frente a mis ojos. Lo corta, me lo devuelve, paso.
Me tiro en un asiento del fondo, y me quedo mirando a una morocha que viaja en un asiento contiguo (Porcentaje de Buen Humor: 65% y subiendo). Baja enseguida, una lástima.
Después de un buen rato, calles conocidas. Me acerco al conductor, y le pregunto por Plaza Independencia. "Te pasaste".
Bajo. Calle Solís y 25 de Mayo. Ahh, ahí está el taller de clown! Ok, conozco muy bien el camino, y rumbeo a la parada del 141/116, unas ¿10 cuadras?
Llego, espero un ratito, y viene el 141, que no es el que me deja más cerca, pero 'ta.
Me paso una parada, para no perder la costumbre, y camino rumbo al hogar.
Llego, cruzo con la lancha, entro al Ur-ki. Y saludo a la Tana, que pasa su última noche como hueped nuestra antes de irse a Buenos Aires.

Hola chocolate, jamón, papas fritas y salamín que había sobre la mesa al llegar!!

Enseguida llega Charles de la reunión de marinos de todos los jueves a la que hoy no asistí, y le cuento de la aventura y me cuenta la suya. Risas, más risas, y hasta mañana loco!

Hola conejeraaaaaa! Hola bolsita de dormir y frazaditas!! Hola almohadita que me regaló Sabri!!

Porcentaje de buen humor: 100%
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No, no es un nuevo estilo de baile. Tampoco es el nombre de una entrépida pareja de animales detectives que resuelven casos para su Majestad (pero podrían ser tranquilamente). Fun Fun y Pop Up se llaman dos lindos barcitos que conocimos hace poco. Porque no todo es limpiar el barco y cagarse de frio en plena primavera. El ser humano, desde sus tiempos más inmemoriales ha conseguido desarrollar actividades para olvidarse un poco de que vive una existencia absurda y sin sentido, cuyo único fin es la muerte. Asi que inventó los bares, entre otras cosas. Lugares folklóricos, presentes en arte en general y sobre todo en la literatura, (El Cluny de Córtazar, el Black Mask de Kerouac, El Aguila Negra de Hesse, lugares en donde nos esperaban Helene, Mardou y Armanda). Ninguna de las tres señoritas se hallaba en Pop Up, pero si conocimos a Florencia y a Leticia, que nada tienen que envidiarle a sus congéneres literarias. Leticia es una pequeña gurisa, que me golpeó primero con su belleza, y luego con su bolso (dijo que fue sin querer, pero yo lo dudo). Vive en Piriápolis, pero viene seguido para acá. Es muy buena onda y va a ser la cantante de nuestra banda (ya se comprometió, asi que hay que inventar algo). Nos explicó algunos modismos más del hablar uruguayo: Vamo arriba viene de "vamo arriba con la celeste!", haciendo referencia a la camiseta de fútbol del equipo nacional. Tambien se dice "bien de biela!", debido al nombre de un taller mecánico, que a la gente le gustó y lo empezó a usar. Florencia es una bonita diseñadora gráfica, toda la onda, también es de Piriápolis, pero vive acá y se va para allá los fines de semana, ambas son muy buenas amigas y pasan mucho tiempo juntas. Tiene un djembé (dice que no sabe mucho de percusión, de modesta nomás, pero seguro que toca con Tito Puente) y le gusta mucho la murga (escucha mucho en lo de Leticia, viste). Nos presentaron a unas amigas más, pero soy malo para los nombres (sepan disculpar la próxima grabo todo asi no me olvido). Charlamos mucho, Pilsen y un poco de grappamiel mediante. Luego nos despedimos, quedando en vernos pronto.

Ahora la historia se va para atrás, tipo Memento, y nos encuentra sentados en una mesa del bar Santa Catalina. Un mozo canoso deja un plato con dos empanadas cuadradas, divididas en dos. Tomo un trozo, lo miro, lo huelo, siento el calor de la suave y dorada masa y doy el primer mordisco. Me sumerjo en una sinfonía de sabor: Primer movimiento, masa crocante, ma non tropo, segundo movimento, relleno exquisito, molto vivace, tercer movimiento, finale presto con tutti. Ese sabor produjo toda una sensación en mi alma, una pequeña revolución copernicana (en el sentido kantiano del término). Pero algo en ella no era nuevo. Decidí investigar en mis adentros de dónde provenía esa sensación. Urgando en mi memoria, descubrí que el sabor me remitía a un recuerdo, un día en el patio de la casa de mi abuela. Era una tarde apacible, estaba tomando el te. Tomé un pequeño trozo de magdalena, lo posé sobre la cucharita y la sumerjí en el té. Justo cuando estaba por llevármelo a la boca, mi abuela gritó desde la cocina: "Paablo, no querés mejor una empanada?" Y la verdád que prefería algo salado, asi que dejé el té y me maravillé con el arte culinario de mi abuela. Ya con el tiempo recuperado, le dije al capitán: "No, pero esta empanada está buenisima!". Ël estuvo de acuerdo y estuvimos 5 minutos elogiando la buena factura del pequeño manjar. Finalizada la comida, nos retiramos del lugar rumbo a Pop Up (ahi empalma con la historia de antes).

Más atrás en el tiempo, buscando un lugar a donde ir, divisamos Fun Fun. Ya nos habían recomendado el bar, por su atmósfera cálida y shows musicales. Entramos y pudimos escuchar a una bella cantante, acompañada con bajo y guitarra. Fun Fun es muy vistoso, lleno de fotos, cuadritos y recortes de diarios y revistas. Es pequeño pero muy acojedor. Escuchamos dos canciones, y tras verificar los precios de la comida (pichis y poligrillos, abstenerse) decidimos buscar un lugar para comer (ahi empalma con el mozo dejando caer el plato con las empanadas en la historia anterior).

Ahora lo bueno y lo malo:

Fun Fun

Lo bueno:

-Linda atmósfera y decoración
-Entrada gratis sin consumisión obligatoria.
-Shows en vivo.

Lo malo:

-Si estás ajustado de presupuesto, es caro para comer.


Pop Up

Lo bueno:

-Linda atmósfera y decoración
-Entrada gratis sin consumisión obligatoria.
-La DJ tiene toda la onda.
-Conocés a chicas como Leticia y Florencia.

Lo malo:

-Leticia y Florencia madrugan, asi que no se pueden quedar hasta tarde.

Eso es todo amigos!
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Descubrimos en la parte vieja de esta ciudad hermosa otro refugio para los navegantes perdidos entre los grandes bloques de cemento. El "Centro Cultural de España" es un espacio sostenido por el gobierno español que ofrece varios pisos, una planta baja y un subsuelo de alimento para cuerpo, mente y espiritu, siendo gratuito solo para mente y espiritu (que querés...)

Llegué al lugar por recomendación de mi amiga Jas (promotora ad honorem del lugar) medio de noche, siempre a cualquier hora y sorprendí a los antiguos habitantes del lugar en plena fiesta póltergeist: Una instantánea de tornillos volando de sus cajas, serruchos serrando las columnas y un rollo de cinta adhesiva que había astillado su prisión de cristal y rodaba a toda velocidad hacia la salida. Luego me explicaron que en el edificio en que ahora se encuentra el cce, a principios del siglo pasado funcionaba una superferretería que se llamaba Casa Mojana (fue la inspiración de Easy y Home Depot, seguramente...) y fue una tienda muy importante por varias décadas hasta que la mafia de los pequeños comerciantes la llevaron a la quiebra... un tornillo juró venganza.

Volví con los nómades al lugar pocos días después... En planta baja Alejandro Cesarco instaló un Cubo donde, en condiciones de aislamiento se puede ver un cortometraje en eterna repetición, sin principio ni fin, donde Daniel Hendler (quien alguna vez supo decir "mamá, papá, que paso??"
después de pasar congelado toda la década del 90 y sorprenderse por los avances en las telecomunicaciones) nos habla de la tragedia como una "hermenéutica personal y paranóica" donde el héroe tiene que entender un mensaje críptico de los dioses y su vida depende de ello... que salto... El Cubo va a estar expuesto hasta el 14 de noviembre.

En el segundo piso está lo que más me llama la atención: Un café con mesas, unos sillones comodísimos y una pared y media llena de casilleros. Cada casillero en su puerta tiene la tapa de una revista y en su interior varios de los últimos números de la misma. Hay revistas sobre literatura, ciencia, fotografía, etc etc etc. En su mayoría españolas y de esas que no te comprás porque tenés que pagar la luz y el gás. 110 revistas distintas, una mejor que la otra. También, en el mismo piso, funciona una mediateca muy surtida con DVDs, música y silloncitos con televisor y auriculares que daría para colgarse horas si no fuera porque tienen alta demanda, es cuestión de
encontrar un buen horario.

El cce tiene muestras e instalaciones en todos sus pisos, y mucha renovación de las propuestas, es un espacio muy activo. Casi todos los días hay charlas sobre distintas temáticas, artísticas, sociales y científicas. No quiero dejar de mencionar al personal femenino del centro, un flechazo en cada piso, creo que ya pregunté como 3 veces como se hace para retirar libros de la biblioteca... todavía no lo entendí.

www.cce.org.uy
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Tenemos el orgullo de informarles que hemos sido invitados a formar parte del programa Navegantes Solidarios por el Mundo, de la Acción Solidaria Delta, una ONG sin fines de lucro que fomenta la difusión de la actividad náutica y la solidaridad entre navegantes y la comunidad. Este programa busca difundir la solidaridad como un valor fundamental que acompaña al hombre en todas sus formas. Uno de los pilares de nuestro proyecto es hacer difusión de la actividad náutica y acercarla a la comunidad, por lo que es un verdadero honor poder enarbolar el gallardete de Acción Solidaria y llevar su mensaje a lo largo de nuestra travesía.

Destaco algunos logros de la ASD:

• Mas de 114 toneladas de ayuda humanitaria a Escuelas, Hospitales y Comunidades
• 14.000 asistentes a Charlas en el Cockpit y actividades de navegación solidarias
• Navegaciones masivas Argentina-Uruguay-Argentina
• Difusión del Crucero de la Amistad en sus tres ediciones 2006-2008-2010 Uniendo Argentina, Uruguay y Brasil.
• Editora de DVD sobre teoría y práctica de la navegación destinados a navegantes alejados de los centros urbanos.

Agradecemos especialmente a José Rothman (‘Pepe’ fuera de borda) el habernos dado la oportunidad de formar parte de esta noble causa.
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No se preocupen. No hay ningùn S.O.S. en èsta botella. Ni es el ticket de un envase de cerveza que tienen que ir a devolver al chino. Y tampoco la han puesto para que se enfrie. Si toman ésta botella vacia de grappamiel Vesubio, arrastrada desde Montevideo hasta la costa de Santa María del Buen Aire por algùn bondadoso viento del noreste, le sacan el corcho todavia impregnado con una suave fragancia a Tannat (va a hacer ese Plop! tan característico de los corchos, pero no se sorprendan si viene acompañado con un débil murmullo a candombe*), van a ver un papelito cuadrado, tirando a chiquito que dice: "Hola! Seguimos acá! Ya vamos a seguir escribiendo más cosas, no seas ansioso eh! Seguí en línea que nuestras aventuras siguen!"

* Según un paper de reciente publicación ( "Incidencias regionales en el sonido producido por un corcho al ser retirado con fuerza moderada de una botella de vidrio", el físico John Garucholda, profesor de la Universidad de Témperley, afirma que bajo ciertas condiciones, al tapar una botella de vidrio con un corcho, algunos sonidos circundantes quedan atrapados dentro, siendo liberados los mismos hacia el exterior al ser nuevamente abierta. Según Garucholda, el rango de sonidos suceptibles de ser atrapados va desde un simple ruido ambiente hasta una sinfonìa completa (influyen factores como la complejidad del sonido, el tiempo que se esperò para introducir el corcho y el tamaño de la botella). Muchos lectores del trabajo de Garucholda ya han comenzado a embotellar sonidos, para su uso posterior (por mucho que avance la tecnología digital de grabación, siempre va a ser mejor el sonido en vivo). Incluso hay quienes ya vieron la veta comercial y ofrecen, a cambio de un módico precio, botellas con sonidos graciosos y canciones a través de portales de Internet (www.musicaendamajuana.com.ar, www.destapateuntchaikovsky.com.ar) Asì que nada mejor que reservar esa canciòn de amor y dejarla añejar para esa ocasiòn tan especial, en una botellita de vidrio con un corazón.

NOTA: Esto es asi como varios cachos de un mail que mandé a la familia, y aprovechè, lo remixé un poco y lo puse acá.